1.400 millones de dólares para la última joya de los estadios americanos

Chicago (EE.UU.), 1 abr (EFE).- El SoFi Stadium de Los Ángeles, el Allegiant Stadium de Las Vegas, el MetLife de Nueva Jersey, el Yankee Stadium de Nueva York y… el nuevo Highamark Stadium de Buffalo. La segunda ciudad más pequeña de Estados Unidos con una franquicia de la NFL, los Buffalo Bills, anunció esta semana una inversión récord de 1.400 millones de dólares para edificar su nuevo estadio. Será el sexto más caro del país norteamericano, dedicado a una ciudad de apenas 258.000 habitantes.

Solo los Green Bay Packers representan una ciudad más pequeña que los Buffalo Bills en la NFL. Sin embargo, los magnates Pegula, dueños de la franquicia, cerraron el último lunes un histórico acuerdo con el estado de Nueva York, que con sus 850 millones de contribución, batirá el récord de financiación pública en la historia de la NFL.

EL PORTAFOLIO DE LOS MAGNATES PEGULA

Los Bills nunca ganaron una Super Bowl, pese a ser la única franquicia capaz de alcanzar cuatro veces consecutivas la gran final, pero cuentan con unos dueños extremadamente poderosos. Los Pegula cuentan en su portafolio con los Bills, los Buffalo Sabres en la NHL, además de otras franquicias menores. También invierten en el mercado inmobiliario y su hija, Jessica Pegula, es la vigésima primera tenista del planeta.

No les faltan ambición ni ganas de invertir para que los Buffalo Bills sigan creciendo. La franquicia del estado de Nueva York es considerada como una de las principales favoritas para poner sus manos en el trofeo Vince Lombardi en la temporada 2022-2023, que echará a andar en septiembre.

El nuevo estadio, que surgirá al lado de la actual instalación, tendrá un aforo de 62.000 espectadores, casi un cuarto de los habitantes de Buffalo, y las obras, pendientes del visto bueno definitivo, podrían empezar en 2023 y terminar en 2026.

“Hemos dado un nuevo paso para alimentar nuestro objetivo común de edificar un nuevo estadio para los Buffalo Bills en Orchard Park. Estamos agradecidos por el tiempo y los esfuerzos del gobernador (Kathy) Hochul y su equipo en este proceso”, aseguraron los Bills en un comunicado.

“Quedan unos obstáculos por superar para llegar a la meta, pero sentimos que nuestra colaboración entre (sector) público y privado entre el estado de Nueva York, Erie County y la NFL nos permitirá llegar al objetivo”, agregaron.

En total, el sector público contribuirá con 850 millones de dólares, mientras que la NFL y los dueños de los Bills aportarán 550 millones.

Se estima que el nuevo estadio generará 10.000 nuevos puestos de trabajo y unos 27 millones de dólares anuales netos, solo para las cajas del estado de Nueva York.

LOS TEMPLOS DEL DEPORTE AMERICANO

La inversión total es la sexta más grande realizada para construir un estadio en Estados Unidos, según estiman los medios especializados.

El SoFi Stadium de Los Ángeles es líder con diferencia en esta clasificación, al costar 5.500 millones de dólares. La instalación angelina, estrenada en 2020, albergó el pasado febrero la Super Bowl ganada por los Rams contra los Cincinnati Bengals.

La segunda posición está ocupada por el Allegiant Stadium de Las Vegas, casa de los Las Vegas Raiders, costado 1.900 millones de dólares y estrenado en 2020.

El MetLife de East Rutherford, Nueva Jersey, inaugurado en 2010, completa el podio con una inversión de 1.700 millones de dólares. Es la casa de los New York Giants y de los New York Jets en la NFL.

Empatados en la cuarta posición, ambos con un coste de 1.5 millones de dólares, están el Yankee Stadium de Nueva York, uno de los templos del béisbol, y la Mercedes Benz Arena de Atlanta, casa del club de MLS Atlanta United.

Finalmente, el Cowboys Stadium de Dallas, costado 1.480 millones de dólares, se coloca en la quinta posición.

Estas joyas del deporte estadounidense estarán pronto acompañadas por la nueva casa de los Buffalo Bills.