¿Ahora sí rescatan Michoacán?; Lozoya Austin es un consentido cínico

Andrés Manuel López Obrador estuvo el sábado en ese estado, tres años después de recibir la banda presidencial.

Silvano Aureoles Conejo, ciertamente, es peor que comer un chocolate antes de dormir.

El ex senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que se convirtió en gobernador gracias al apoyo de Enrique Peña Nieto hizo hasta el ridículo afuera de Palacio Nacional en un intento por entrevistarse con Andrés Manuel.

Decía tener información de cómo el narcotráfico se metió a la elección del 6 de junio, en la que resultó ganador Alfredo Ramírez Bedolla, candidato de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el partido que inventó y administra el tabasqueño.

Jamás fue recibido.

¿Por qué López Obrador nunca quiso tratos con Aureoles Conejo?

Porque el hoy ex gobernador le llamó loco de Macuspana y aseguró que se necesitaba ser retrasado mental para creer su discurso.

Por si fuese poco, en la campaña presidencial de 2018 manifestó abiertamente su apoyo a José Antonio Meade Kuribreña, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

-Tras una profunda reflexión, y anteponiendo el interés de México, he llegado a la conclusión de que el próximo presidente de México debe ser José Antonio Meade, tuiteó y firmó su sentencia, a la que arrastró a los michoacanos.

López Obrador ganó con 31.1 millones de votos.

 

Bajo el control del narco

Michoacán ha vivido cuando menos veinte años bajo el control abierto y descarado de los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado.

Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana hicieron de ese estado uno de los más sangrientos e inseguros de México, desde el sexenio de Vicente Fox y, luego, de Felipe Calderón.

El obsesionado con los temas militares declaró en diciembre de 2006 una guerra sin pies ni cabeza y Michoacán vivió días y noches de batallas entre el Ejército y los pistoleros del narcotráfico.

Las ejecuciones y emboscadas de policías federales sucedían frecuentemente.

Con Enrique Peña Nieto fue peor.

En 2013, hartos de que los malandros los rentearan y los despojaran de sus productos -aguacate y limón- Hipólito Mora Chávez y José Manuel Mireles fundan los grupos de autodefensa en los municipios de Buenavista y Tepalcatepec.

Peña Nieto envió al fiscal que encontró el cuerpo de la niña Paulette debajo del colchón en Interlomas ¡una semana después! como comisionado a Michoacán, en 2014.

Fracasado, Alfredo Castillo Cervantes -primo del entonces consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castilejos Cervantes- volvió en 2015.

Antes, encarceló a Mireles por presunta rebelión y por negarse entregar sus armas y a firmar un acuerdo de desarme y paz… que Hipólito sí aceptó.

Desde 2018, cuando comenzó este gobierno, en Michoacán se intensificó una guerra entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho y La Nueva Familia Michoacana.

Hoy está en sus manos.

Andrés Manuel lo dijo el sábado:

-Ahora sí puedo venir.

Y anunció 27 mil elementos de la Guardia Nacional, del Ejército y de la policía estatal.

Además, que la federación se hará cargo de la nómina de los maestros, que han desquiciado al estado con sus protestas.

El rescate que no quiso hacer con Aureoles.

Lo bueno que son distintos.

 

Vámonos:  Emilio Lozoya Austin recibió -eso se conoce solamente- diez millones de dólares que, dice, repartió para que se aprobara la reforma energética.

No coinciden las fechas, asegura Ricardo Anaya, el ex candidato presidencial del PAN que Andrés Manuel quiere en el tanque.

Pero el que parte y reparte se queda con la mejor parte, dice vox pópuli.

¿Dónde está el varo?

¿Es arraigo domiciliario o es un testigo protegido?

¿De qué privilegios goza?

Son igualitos.

 

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