Aumenta educación privada; alcanza 15% de la matrícula escolar

POR PATRICIA RAMÍREZ

 

Las diferencias entre educación pública y privada han generado polémica por décadas, aunque especialistas advierten que pagar no es sinónimo de una mejor educación, pues hay escuelas privadas de muy alto nivel, pero también hay algunas de pésima calidad; mientras que también se pueden encontrar escuelas públicas de excelencia.

De acuerdo con asociaciones civiles y agrupaciones de escuelas particulares, la educación privada llena un vacío que prevalece en el sistema educativo, pues el Estado no tiene la capacidad para atender a toda la población en condiciones de calidad.

En los últimos años el porcentaje de escuelas privadas ha crecido en relación con las públicas, pues en 2008, 87 por ciento de los estudiantes estaban en escuelas públicas y 13 por ciento en escuelas particulares, pero en la actualidad ya alcanza 15 por ciento.

La Radiografía sobre la Escuela Particular, realizada por la organización, Educación con Rumbo, señala que la educación particular en México se ha destacado por incorporar las recomendaciones de los investigadores para realizar modificaciones en sus modelos educativos.

Además, subrayó que las escuelas particulares tienden a incluir diferentes niveles educativos en sus instituciones, lo que favorece el seguimiento y el desarrollo de los estudiantes y no todas son caras, porque hay colegios privados en todas las zonas de país.

“La educación no podrá ser nunca totalmente gratuita, ya que el gasto que se necesita para mantener en funcionamiento la educación lo asumen tanto por la escuela pública como la escuela particular. Los padres de familia deben hacer un gasto considerable en ambos casos, el único añadido que costean los padres de familia de las escuelas particulares es el salario de los maestros”, argumentaron.

Asimismo, insisten en que el Estado mexicano debe invertir más en educación para posibilitar que se amplíen y mejoren equipamiento, materiales educativos, infraestructura escolar, clases especiales, ampliación de horarios escolares, entre otros temas.

Otra ventaja que, aseguran, tienen las escuelas particulares, es que existe un mejor desempeño en el aprendizaje y una formación más integral, pues se incluyen materias extracurriculares relacionadas con el deporte, el arte, la cultura y los idiomas.

Sin embargo, esto crea una brecha entre la educación impartida por el estado y la educación particular, por lo que en la reforma a la Ley de Educación de 2013 se contempló que también las escuelas particulares deberán garantizar la calidad de la educación obligatoria a través de la evaluación a sus profesores y en la ley de 2019 se establece con exactitud cómo el Estado debe vigilar pormenorizadamente la actividad de las escuelas particulares y determinar su contenido curricular.

“Es claro que siempre ha existido la educación particular en México, aunque ya desde el siglo XVIII ha sido vigilada por el Estado, del cual necesita autorización. Las escuelas de paga son la única opción para solventar grandes vacíos que existen en la educación pública”, acota el estudio.

En este sentido, el estudio subraya que en el contexto de pandemia por la Covid-19 la educación a distancia ha sido esencial y las escuelas particulares deben facilitarla.

Asimismo, especialistas en educación dejaron en claro que el contexto familiar y el entorno social es fundamenta en el proceso de aprendizaje, pues permite asegurar el rendimiento académico.

“El ambiente familiar determina cómo el alumno aprovecha su tiempo escolar. En hogares donde hay un excelente clima familiar, es más probable que también haya un excelente o buen desempeño académico, puesto que los padres están pendientes de ayudar al niño con sus tareas y fomentar

actividades en casa que sean beneficiosas para su educación y aprendizaje”, acotaron.

Añaden que, incluso aunque los padres no tengan una escolaridad, pueden fomentar en los hijos actitudes de curiosidad, de superación y de placer por aprender.

En la Encuesta Nacional de Egresados 2020 se investiga la motivación que tienen los alumnos de nivel superior para continuar sus estudios según el grado de escolaridad de la madre. 

En la mayor parte de los casos, la motivación principal es la posibilidad de tener un mejor nivel de vida; este porcentaje se incrementa hasta el 55 por ciento si la madre no tiene estudios, es decir, a menor instrucción de los padres, mayor porcentaje de motivación con el objetivo de mejorar su condición social.