Barça y Messi, eliminados de la Champions League

(EFE)

PARÍS.- La remontada del Barcelona que parecía imposible en el Parque de los Príncipes, dar la vuelta al 1-4 del Camp Nou ante el París Saint-Germain, sobrevoló el cielo de la capital francesa con un ilusionante juego de los azulgranas, que se estrellaron con un inspirado Keylor Navas, que arruinó su sueño (1-1).

Hasta 10 paradas firmó el “tico”, incluido un penalti a Messi, que mantuvo en pie a su equipo frente a una avalancha de juego de los visitantes, que dejaron una imagen imponente, aunque les faltó acierto de cara al gol.

Sin Neymar, lesionado, en el campo, el PSG sobrevivió a un juego de muchos quilates en el primer partido de Joan Laporta en el palco como presidente electo del Barcelona, aunque todavía sin poderes.

A la media hora una temeridad de Lenglet, que pisó a Icardi, pasó desapercibida al colegiado pero no al VAR, que permitió de penalti a Mbappé marcar su cuarto tanto en la eliminatoria.

El Barça, que mantenía la obligación de marcar 4, siguió creyendo con las mismas armas y mereció pronto el empate, que tras un disparo al larguero de Dest, solo llegó en un impresionante disparo de Messi desde 35 metros que se coló por una escuadra de Navas, la única forma de superar al “tico”.

Después, el fallo del penalti de Messi pesó en la moral del Barcelona. Sufrió menos el PSG a medida que los minutos le hacían acercarse a la clasificación y el miedo de la remontada se iba alejando.

EL LIVERPOOL AVANZA SIN ALARDES

El Liverpool aguantó el 0-2 de la ida para meterse en cuartos de final con un triunfo por 2-0 ante el RB Leipzig, que echó de menos la profundidad de Angeliño y que nunca estuvo cerca de poner en peligro la ventaja de los ingleses.

A 20 minutos del final, el Liverpool pilló descolocado al Leipzig y Jota sirvió la pelota para que Salah cortase hacia adentro y batiera a Gulacsi raso por el primer palo.

Con la eliminatoria sentenciada con el gol de Salah, los ‘Reds’ encontraron más espacios y remataron el encuentro con un centro de Divock Origi que mandó a la red Mané.

De este modo el Liverpool rompe una racha de seis partidos en casa perdidos de manera consecutiva, aunque este se tuvo que jugar fuera de Anfield, en el Puskas Arena de Budapest -mismo escenario que en la ida-, debido a las restricciones en los viajes entre el Reino Unido y Alemania.