Construcción de la paz: cuando se quiere se puede

RUBÉN MOREIRA VALDEZ

Poca es la esperanza de bienestar o siquiera mínima tranquilidad para una sociedad sumida en creciente violencia, con presencia y acción cada vez más extensa y agresiva de la delincuencia organizada, al extremo de tomar ciudades enteras sin reacción alguna por parte de las autoridades.
Desafortunadamente, México se encuentra en ese caso. Uno de los indicadores más claros de ello es el récord que alcanzó en 2021 la comisión de uno de los delitos más dañinos de este tipo de criminalidad: la extorsión. Fueron nueve mil 407 las víctimas que denunciaron, pero si multiplicamos ese número por el mínimo que alcanza la cifra negra en cualquier delito en nuestro país, que es del 90 por ciento, encontraremos que los casos rondan los 85 mil.
La extorsión es la manera directa que tiene el crimen organizado de despojar a las personas de los frutos de su trabajo, y por eso lastima tanto a la sociedad. Nadie quiere emprender o puede sostener a la larga un negocio si sus ganancias van para los delincuentes.
Otro dato escalofriante: en 44 meses de gobierno de la presente administración se registró la más alta cifra de homicidios dolosos en la historia de México: 126 mil 287, contra 78 mil 979 del sexenio anterior en el mismo periodo.
Las cosas no se ven bien para México, pero existe una solución comprobada para esta desesperada situación: el Modelo Coahuila, instrumentado y operado por el gobierno estatal desde 2012. Se trata de “la experiencia más exitosa en la construcción de la paz en México”, de acuerdo con el libro “La laguna. Los Zetas, el Estado y la sociedad civil organizada 2007-2014”, de Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, editado por El Colegio de México, en 2020.
Para explicar detalladamente esa experiencia, que hasta hoy sigue siendo la única funcional en la historia de México, y que mantiene a la entidad en paz social y libre de la acción degradante de la delincuencia organizada, Rubén Aguilar Valenzuela y quien esto suscribe, como coautor, escribimos el libro “Jaque Mate al Crimen Organizado. Coahuila: una estrategia multidimensional para la paz”, editado por Planeta, con prólogo de Jorge G. Castañeda.
Hay esperanza para México, como este libro lo demuestra. La clave es la voluntad política, traducida en una firme determinación de los gobiernos estatales y la coordinación estrecha con los otros órdenes de gobierno. Sin el empeño y compro- miso de los estados y municipios no habrá estrategia que funcione ni paz que dure.
Coahuila, a partir de una firme voluntad política del Ejecutivo estatal de solucionar el problema, una acción concertada y de coordinación continua entre los tres órdenes de gobierno y la sociedad,
implementó una estrategia multidimensional e integral.
Entre otras cosas, se limpió, capacitó, reorganizó en un mando único y equipó con bastedad a las policías estatal y municipales, especialmente a éstas últimas, que son el eslabón débil en la cadena de las fuerzas del orden. Es importante mencionar que se les dieron entonces, y se les dan ahora, los mejores salarios y prestaciones entre las corporaciones policiacas del país.
Al crimen organizado se le cerraron to- das las fuentes de financiamiento, como casinos, centros nocturnos, venta de alcohol, palenques y “yonkes”. A la población se le dio lo que necesitaba para progresar y no ver en la delincuencia una opción, como empleo y mejores salarios.
Esto es sólo parte de la compleja estrategia, pero sus resultados demuestran que cuando se quiere se puede. El cómo está en el libro. No se lo pierdan.