Debanhi fue violada y torturada

POR URBANO BARRERA

Debanhi Escobar, joven neoleonesa, de 18 años, fue asesinada y sufrió abuso sexual antes de morir, revela la autopsia y el segundo informe forense solicitado por su familia.

Con el dictamen se echa por tierra la primera versión sobre un accidente, como lo manejaron las autoridades de Nuevo León.

Los análisis revelan que la chica encontrada dentro de una cisterna de un motel de la periferia de Monterrey, el pasado 9 de abril, fue golpeada varias veces con un “instrumento contundente” en la cabeza.

Es decir, le provocaron traumatismo craneoencefálico y después la introdujeron en la cisterna con agua putrefacta.

“Se trata de una muerte violenta homicida”, concluye el texto. Y el cadáver presentó “huellas de una relación sexual violenta”.

Es decir, fue violada, torturada y posteriormente rematada para que no delatara a su o sus agresores.

Estas evidencias se integraron a la carpeta de investigación y con la cual se busca a varias personas.

De acuerdo al gobierno federal ya se tienen pistas de posibles autores materiales del homicidio.

Hoy, viernes, los padres de Debanhi se reunirán con el presidente Andrés Manuel López Obrador y le expondrán cual es su investigación, incluso presunciones sobre los culpables.

Mario Escobar, padre de Debanhi, fue quien solicitó una segunda autopsia, el pasado 25 de abril, misma que hoy provoca un giro de 180 grados a las investigación inicial.

El segundo dictamen forense, asegura que el cuerpo de Debanhi Escobar presentaba signos de violencia sexual.

Un dato que no mencionó ni analizó la primera autopsia.

Tampoco lo informó la Fiscalía, que cuenta con el informe independiente, solicitado por la familia Escobar, desde el 2 de mayo.

“El cuerpo presenta huellas de una relación sexual vaginal, violenta y reciente”, explica el texto. “Esto se deduce por haber encontrado equimosis violáceas y hematomas” en la zona exterior de los genitales.

La única coincidencia con la primera autopsia es que la golpearon con un instrumento contundente que terminó con su vida.

Se trata de una “hemorragia intracraneal que provocó un choque neurogénico [daño al sistema nervioso] y este, un paro respiratorio”.

La lesión más grave, que le provocó la muerte, fue un duro impacto en la región frontal derecha del cráneo. Pero la segunda autopsia va más allá.

Debanhi presentaba más lesiones en la cabeza y no solo una, como parecía sugerir la conclusión de la primera autopsia que se hizo pública. “Equimosis violáceas en ambos lados de la región frontal del cráneo, en párpados derechos e izquierdos, en el lado izquierdo de la nariz, en ambos labios, arriba de la oreja derecha y la región retroauricular derecha”, establece el documento.

El forense no encontró “líquido en el interior de la tráquea y de los bronquios”, de manera que el forense descarta la muerte por ahogamiento.

Esto es:  “Ya se encontraba sin vida al momento de entrar al agua del lugar donde fue encontrado el cuerpo”.

Tampoco observa lesiones en el cuello, carótidas, ni en el hueso hioides, por lo que también descarta la muerte por asfixia o estrangulamiento. Ni obstrucción de orificios respiratorios, ni de las vías aéreas, ni de “compresión toracoabdominal, ni de enterramiento, ni de confinamiento”, por tanto, descarta también la asfixia por sofocación.

Otra de las pruebas forenses que determinan que no se cayó, además de la causa de muerte mencionada, es que no tenía ninguna fractura ni otras lesiones, además de las de la cabeza, según las radiografías que le hicieron al cadáver.

Sí se observa, una fractura de una uña, de acrílico color naranja, “en forma transversal al nivel de su parte media”, lo cual indica que trató de defenderse, pero nada pudo hacer para salvar su vida. Fue ejecutada y violada en forma brutal.

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