Emite presidente del Congreso local apercibimiento para diputados por la sesión del pasado 26 de mayo

POR PATRICIA RAMÍREZ

 

El presidente de la mesa directiva del Congreso de la Ciudad de México, Héctor Díaz Polanco, hizo un apercibimiento a los legisladores que la semana pasada, durante la sesión del pasado 26 de mayo en la que se aprobaron las reformas a la estructura del IECM, incurrieron en actos de violencia física y verbal.

Señaló que el haber introducido un megáfono al salón de sesiones, por parte de panistas y perredistas, que además intentaron bajar el sonido de la mesa directiva, rompe las normas y el reglamento del Congreso, por lo que les hizo un apercibimiento.

Y es que en esa accidentada sesión los diputados perredistas Víctor Hugo Lobo y Jorge Gaviño llegaron hasta los controles de audio del salón de sesiones para intentar desconectar el sonido e incluso se hicieron de empujones con la diputada Circe Camacho.

Durante la sesión, el tema fue llevado a tribuna, luego de que Gaviño reclamó que no se hubiera suspendido a tiempo la sesión, a lo que Díaz Polanco le recordó que las acciones violentas que emprendieron diputados locales tenían precisamente la intención de reventar la sesión.

El documento remitido por el presidente de la mesa directiva solicita aplicar el apercibimiento, es decir una amonestación, por las conductas en las que incurrieron en particular diputados del PAN y de Morena.

“En la referida sesión se observaron casos de abierto desacato a lo dispuesto por el artículo 38 del Reglamento, que a la letra expresa lo siguiente: Las y los Diputados guardarán el debido respeto y compostura en el interior del Recinto, en las sesiones y en cualquier acto de carácter oficial y observarán las normas de cortesía y el respeto parlamentario. Las y los Diputados en el ejercicio de sus funciones observarán una conducta y comportamiento en congruencia con la civilidad política, tolerancia y respeto en su carácter de representantes ciudadanos”, señala.

Además, Díaz Polanco enlistó las conductas que se consideran violatorias del reglamento como que en variadas ocasiones se tomó la palabra, por parte de diputadas y diputados, sin la debida venia de la presidencia, interrumpiendo además al orador u oradora en turno.

Asimismo, el indebido ingreso al recinto legislativo de aparatos tales como altavoces, bocinas y megáfonos y el acto de tomar por la fuerza y sin derecho alguno, la cabina, los artefactos y sistemas de audio del Congreso en pleno desarrollo de la sesión.

Además, la realización de actos ajenos y de naturaleza distinta a los fines establecidos para este Congreso, al interior del pleno del recinto legislativo y los actos generalizados de violencia y absoluta falta de respeto en el desarrollo de los trabajos legislativos.

También mencionó la introducción al salón del pleno de un supuesto artefacto explosivo que sirvió para amenizar una celebración, que era una velita para un pastel que los morenistas le llevaron a la diputada Valentina Batres.

Finalmente, las diversas agresiones físicas y verbales que profirieron las y los diputados de diversos grupos y asociaciones parlamentarias en contra de otros diputados y diputadas, siendo especialmente graves las que existieron entre el PAN y Morena.