Espectáculo del arte y la elegancia vuelve a TEFAF, a la sombra de Ucrania

Imane Rachidi

Maastricht (Países Bajos), 24 jun (EFE).- Es todo un espectáculo de arte, por las millonarias piezas que se exponen entre sus pasillos, y por la elegancia de sus visitantes. La pandemia los mantuvo alejados de la ciudad neerlandesa de Maastricht, pero la feria TEFAF volvió este viernes con sus objetos codiciados, aunque indudablemente a la sombra de la guerra en Ucrania.

Participan 241 galeristas y están representados todos los ámbitos, incluido el de diseño y los anticuarios, sector estrella de TEFAF, pero el edificio se enfrenta este año a dos retos: las restricciones por la covid-19 y la guerra en Ucrania.

“Yo si veo gente de Asia viajando, con lo que esperamos personas de Asia, por ejemplo. Los había ya en Nueva York. Veremos, eso sí, menos presencia rusa a consecuencia de la guerra y las sanciones (…) La guerra no ha afectado aún al mercado del arte, este reacciona de forma diferente al mercado financiero. Hay un mercado fuerte ahora mismo”, asegura a Efe Hidde van Seggelen, presidente de TEFAF, certamen que estará abierto hasta el día 30 de junio.

El galerista Artur Ramón, que ha traído a TEFAF un Miquel Barceló denominado Des citron coupés (Limones cortados) que vende por 750.000 euros, subraya que, frente a la ausencia de clientes rusos, este año se han recuperado coleccionistas y museos estadounidenses, que no habían venido en 2020 por la pandemia, y que dan un empujón “importante” a la feria.

Pero la pandemia no ha terminado, subraya, así que TEFAF se celebra con precauciones: “Hemos quitado el techo para tener mayor ventilación, la calefacción estará apagada por el calor, y estamos en unas condiciones aprobado por las autoridades locales, así que el público tendrá acceso total”, agregó Van Seggelen.

PIEZAS PRECIOSAS Y CODICIADAS

Un paisaje dibujado por Van Gogh y colocado en medio de un jardín improvisado de flores abre la feria nada más cruzar los controles de seguridad. Se trata de Álamos cerca de Nuenen (1885), propiedad del Museo Boijmans van Beuningen, y se pintó sobre otra pintura de una antigua torre de Nuenen, como se ve en una imagen de rayos X.

La obra será restaurada porque las capas de pintura son muy inestables, y un equipo de investigación quiere averiguar si se puede quitar el barniz, recuperar la pintura subyacente, y encontrar evidencia técnica para respaldar la teoría de que Van Gogh aplicó los toques más ligeros en París, lo que la convertiría en una obra de transición clave entre los periodos neerlandés y francés del artista.

La representación de España en cuanto galeristas se redujo a cinco, con dos habituales hoy ausentes del evento, pero han vuelto Caylus, Artur Ramón, Mayoral, Deborah Elvira y Colnaghi.

El arte español, no obstante, sí brilla en TEFAF, por ejemplo, con un retrato de Don Juan López de Robredo, el bordador del rey Carlos IV de España, una pieza hecha por Francisco de Goya en 1798-1799. Lo ofrece Caylus a 6,5 millones de euros.

“Es de un periodo espléndido de Goya. Se subastó hace 12 años y desde entonces no había estado en el mercado”, señala Enrique G. de Calderón, de Caylus.

Sobre la situación en España, señaló, las subastas españolas tienen precios “realmente bajos” y “con cantidades muy pequeñas puedes ir haciendo pequeñas colecciones, quizás no con cuadros de Goya, pero sí con cuadros del siglo XVII interesantes con precios de 1.500 o 2000 euros, siempre que no vayas apretado, como lo está parte de la sociedad española”.

“Ni siquiera tenemos una ley de mecenazgo. Me parece lamentable que después de tantos años de democracia no hayamos conseguido una. Nadie en los distintos gobiernos, tanto del PP como el PSOE, le ha puesto el cascabel al gato. Por eso en el resto del mundo funcionan las cosas de otra manera”, dice.

PIEZAS DESTACADAS

Otra de las piezas de éxito en TEFAF es un dibujo del siglo XVII del pintor neerlandés Jan Lievens. La pieza se ofreció en una subasta estadounidense en 2020, en plena pandemia, por 250 dólares y el galerista neoyorquino Christopher Bishop pujó a casi medio millón de euros, al reconocer su autor. Retrata a Maarten Harpertszoon Tromp, conocido héroe naval.

El dibujo sirvió como base para dos pinturas de Tromp, una de las cuales está en la colección del Rijksmuseum de Ámsterdam. La obra se vende ahora en Maastricht por 1,4 millones de euros.

Algunas de las obra más cara son una autorretrato de Artemisia Gentileschi como “Cleopatra en su lecho de muerte agarrando una víbora” (1620), que se ofrece por 7,5 millones de euros, y “El regreso del hijo pródigo” (1924), de Giorgio de Chirico, por 12 millones de euros. EFE