Honran en el Congreso de la CDMX a la activista Rosario Ibarra de Piedra

POR PATRICIA RAMÍREZ

 

Con un minuto de aplausos, diputados del Congreso de la Ciudad de México honraron la memoria de la activista y precursora de la defensa de los derechos humanos, Rosario Ibarra de Piedra, quien falleció a los 95 años de edad, el pasado fin de semana.
En manera de homenaje los distintos grupos parlamentarios del poder Legislativo local, dieron un posicionamiento sobre el trabajo y legado de Rosario Ibarra de Piedra.
La coordinadora del grupo parlamentario de Morena, Martha Ávila Ventura, afirmó que por personas defensoras de derechos humanos como doña Rosario Ibarra, se tiene la convicción de que la aniquilación física por las creencias y opiniones políticas en nombre del orden público es una aberración que se debe desterrar para siempre de nuestra historia nacional.
“Una mujer, que con su aparente fragilidad, se declaró en guerra por la defensa de los derechos humanos contra el Estado mexicano. En sus múltiples batallas se encontró con cientos de madres y familiares de personas desaparecidas en todo el país que, como ella, exigían con fuerza la presentación con vida de sus hijas, hijos y familiares, que el Estado les había arrebatado”, recalcó.
Ávila Ventura recordó que en 1977 fundó el Comité Pro Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, conocido como Comité Eureka, logró la liberación de mil 500 presos políticos, el regreso al país de 57 exiliados, el desistimiento de más de 2000 investigaciones ministeriales y la localización de 148 víctimas de desaparición forzada.
Agregó que la activista vio en cada acción una oportunidad para exigir la aparición con vida de su hijo, una tragedia, en apariencia personal e individual, cuyo significado revelaba, cada vez con mayor fuerza, el rostro de una dictadura disfrazada.
Indicó que, con la irrefutable legitimidad, autoridad moral y representación de los que sufrían, Rosario Ibarra de Piedra aceptó ser la primera mujer candidata a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, en la cual se reivindicaba como “la madre de un desaparecido”.
“Con el parteaguas político de 1988, Rosario se unió a la exigencia democrática de la izquierda institucional y ocupó diversos cargos de representación para llevar sus peticiones y las de otras expresiones de lucha a diferentes espacios de decisión”, dijo ante el pleno.
También, fue diputada en dos ocasiones y senadora de la República, y en los últimos 15 años, sumó a su lucha las tragedias derivadas de la escalada de violencia de la guerra contra el narco. Por último, mencionó que en 2019 fue galardonada con la medalla Belisario Domínguez.