La cinematografía importante industria  


La industria del cine, producción, distribución y exhibición agoniza por la pandemia en muchas partes del mundo y en México, por lo que es importante rescatar al sector que representa casi el uno por ciento del PIB nacional.
Su importancia económica no es menor, y mucho menos lo es en el ámbito cultural, como séptimo arte recoge expresiones culturales, intelectuales y vivenciales sin igual, por lo que su permanencia debe garantizarse.
Por todos es conocida la película Roma, el retrato de la sociedad de los setenta que Alejandro González Iñárritu, captó con genialidad y le valió 44 galardones en todo el orbe. Roma se encuentra dentro de las mil 84 cintas producidas en México en los últimos 10 años, de las cuales se han premiado 57 con 167 reconocimientos.
Para resaltar el valor de la cinematografía en México se puede mencionar la generación de 30 mil 946 empleos, similar a los puestos de trabajo aportados por la industria básica del hierro y del acero; pagó un mil 951 millones a los asalariados del sector (9.7 del PIB que genera) y registró constante crecimiento en el monto pagado por concepto de IVA.
En 2019 se realizaron 216 largometrajes, de los cuales el 49 por ciento se produjo con algún apoyo público; 42 cintas fueron coproducciones con 23 países y en total las películas exhibidas (nacionales y extranjeras) obtuvieron 341 millones de boletos pagados.
Sin embargo la inequitativa distribución y el bajo número de salas empleadas para los estrenos nacionales provocaron que las 10 películas más vistas en el año fueran todas de origen estadounidense. De las cintas nacionales el 46 por ciento se exhibió en menos de 10 pantallas y con mínima publicidad.
Así resulta fundamental que la Ley Federal de Cinematografía, en debate en el Senado, contenga apoyos suficientes a las películas mexicanas, que han mejorado mucho en calidad y temáticas. La apuesta es que el 15 por ciento del tiempo de exhibición en las salas del país se emplee en la proyección de producciones nacionales. Veremos.
SUSURROS
En el partido Morena, quiérase o no, el más importante del país, las cosas no parecen marchar muy bien. Serios conflictos internos, generación de grupos y grupúsculos que sólo obedecen a sus propios intereses y un sinfín de problemas en la selección de candidatos a los más de tres mil puestos de elección popular en juego este domingo 6 enero.
Es necesario que el único y verdadero líder de Morena, el presidente Andrés Manuel López Obrador,  intervenga o al menos dé orientación a su partido, porque sin él, no hay liderazgo alguno que pueda dar la directriz que el órgano político reclama.
López Obrador no puede ser omiso ante la necesidad que tiene de mantener la mayoría en la Cámara de Diputados, indispensable para garantizar la aprobación de leyes que den continuidad a su cuarta transformación. De lo contrario está en riesgo su control político y una oposición débil puede beneficiarse sin hacer nada. Al tiempo.
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