Ni una reforma constitucional más; AMLO ya sabía que estaba perdido

La señal de que la reforma eléctrica sería bateada en la Cámara de Diputados se dio al atardecer del domingo: la iniciativa para modificar la Ley Minera con el argumento de nacionalizar al litio fue enviada por Andrés Manuel López Obrador, como lo advirtió en la semana.

Sabía que estaba perdido.

Y estalló.

No le gusta perder.

Y perdió.

La soberbia de los integrantes de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es tal que les impide ver cómo están equivocados.

Debieron negociar, debieron sumar al PRI, al PAN y al PRD, pero no quisieron y las consecuencias ahí están.

Dos domingos y dos derrotas consecutivas.

El resultado de la consulta de revocación de mandato, cuando apenas alcanzó 15 millones de votos pese a los acarreados, a las amenazas, y a los 500 mil millones de pesos que regala anualmente en becas, y su reforma desechada son reflejo del desencanto.

Sí, del desgaste por ya casi cuatro años de gobierno.

Por las promesas incumplidas, por ignorar, por no escuchar y por ese afán de revanchismo.

Por polarizar.

Andrés Manuel tiene razón para estar enojado, pero no en llamar traidores a los diputados de oposición.

Aquí no hay traidores a la Patria.

No supo o no quiso acercarse a la oposición.

Ordenó que no se le cambiara ni una coma y, efectivamente, no se le cambió… pero fracasó.

Los malos resultados envían una señal de alerta hasta Palacio Nacional, porque se aproximan las elecciones para gobernador en seis estados.

Y no arrasarán, como creían todavía hasta principios de abril.

Tamaulipas, Durango, Aguascalientes, Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo irán a las urnas.

Durango y Aguascalientes son del PAN.

Tamaulipas e Hidalgo están en el aire.

Oaxaca está entregado a Morena y Quintana Roo comprado por el Verde a Mario Delgado, líder de los morenos.

 

¿Verdad que no es fácil?

Y vendrá ya la sucesión presidencial 2024.

A principios de 2023 estarán ya decantados los aspirantes y las actuales condiciones, aunque parecen dar a Andrés Manuel y al partido que inventó todavía la ventaja, no será un día de campo.

Si el bloque opositor y ciertamente antinatura se mantiene unido, las posibilidades de éxito son grandes.

Acaso no para ganar la Presidencia de México, pero sí para arrebatar más diputaciones, alcaldías y cargos diversos para que el próximo gobierno no pueda hacer lo que se le antoje y haya un equilibrio de fuerzas, porque está visto que no es sano un partido único, con un control absoluto.

Ayer advirtieron que no pasarán las reformas electoral y de la Guardia Nacional y ninguna otra constitucional.

Ya demostraron que tienen cómo detenerlas.

Hasta López Obrador dijo que no presentará ninguna.

Sabe perfectamente que no pasarán.

Ayer, Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, siempre uno de los más centrados, recomendó acercarse, negociar, pactar, cabildear con la oposición para conseguir las reformas o, de lo contrario, vendrán nuevos fracasos.

Y así, como no queriendo, señaló a Ignacio Mier, el coordinador de los diputados guindas, por haber asumido una posición de choque, de enfrentamiento, y de deidad.

No, así no es la política.

 

Dueños del litio

¿Y?

Morena presume que todos los mexicanos, nacidos y por nacer, somos dueños del litio.

¡Felicidades!

 

Vámonos:

Vaya a vacunarse. No solicitan niun documento en los centros de salud.

Sólo hay que tener 15 años de edad cumplidos.

Las dosis están a punto de caducar y hay que aprovecharlas.

 

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