Sheinbaum y la receta Peña: boda y mensaje de estabilidad

Claudia Sheinbaum Pardo sigue la fórmula que ha dado resultado a los políticos.

Es como un librito de instrucciones, pasos y requisitos para llegar la Presidencia.

Lo hizo Enrique Peña Nieto cuando se casó en 2010 para arribar a la campaña como un hombre con estabilidad familiar y emocional.

Ayer, la jefa de gobierno anunció que se casará con su novio de la universidad, Jesús María Tarriba Unger, con quien se reencontró en Facebook. Sí, como muchas otras historias de amor.

Y aunque hasta hace unos meses mantenía su vida privada ahí, en lo privado, hoy la hace pública y no le interesa.

Al contrario, porque el librito lo dice, entre más escándalo y ruido haga, mejor.

En entrevista radiofónica y, luego, en un evento en Xochimilco, Sheinbaum Pardo también confirmó lo que el mundo ya sabía: quiere ser presidenta de México.

Así que ya, de plano, con las cartas en la mesa y el juego abierto, la mandataria capitalina, que ha pintado bardas por todo el país con la leyenda #EsClaudia y que ha tapizado al menos 3 mil taxis piratas con mensajes de apoyo, se apunta abiertamente para competir por la candidatura de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en 2024.

Marcelo Ebrard Casaubon y Adán Augusto López Hernández, los otros dos aspirantes, ahí van, cada uno con su estrategia que, hasta ahora, no ha sido tan intensa como la de Sheinbaum Pardo.

El Carnal sí dijo ya que quiere, pero quién sabe si quiera el que decide.

Ricardo Monreal Ávila, coordinador de los senadores de Morena, continúa como el mal querido en Palacio Nacional, desde donde se da línea, como ha sido siempre, aunque Andrés Manuel López Obrador lo niegue.

Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN), llegó divor- ciado a la Presidencia -entonces en Los Pinos-, y se casó con Marta Sahagún.

Luego, en 2010, Peña Nieto arribó a la finca de Alencastre ya como esposo de Angélica Rivera. El cuento -la telenovela que inventó Televisa- se acabó en cuanto el sobrino de Arturo Montiel dejó la Presidencia.

¿NO QUE SIN ACARREADOS?

Ignacio Mier es, además de coordinador de los diputados de Morena, un descarado.

Un cínico.

Ayer confirmó que habrá acarreados en la marcha del domingo que se organizó Andrés Manuel.

Dijo que los diputados morenistas están aportando de sus dietas para traer a la CDMX a quienes quieran venir.

¿Eso no se llama acarreo?

Porque su jefe –Andrés Manuel– asegura y miente, como es una cons- tante, que no habrá acarreados, que todos los participantes lo harán por voluntad y porque lo quieren, lo idolatran.

Y así sus jilgueros, que en twitter no se cansan de echar porras todos los días a quien admiran. Por cierto, Delfina Gómez, ya tirada al piso y con su farsa de que es senadora y no candidata -la ley lo prohíbe- de Morena en el Estado de México, dice que ahí estará en la marcha.

Vámonos: Continúa el tema motociclistas. Lo que se necesita es educación vial, no limitar su entrada a las vías controladas.

amontoya@ova.com.mx @albermontmex

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