UNAM y Unesco emiten reglas para que máquinas inteligentes no vulneren derechos humanos

POR PATRICIA RAMÍREZ

 

En colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó un compendio de recomendaciones sobre ética en inteligencia artificial, que tiene como principal postulado que las máquinas inteligentes no vulneren los derechos humanos.

En 2021 los estados miembros de la Unesco adoptaron esta primera norma mundial, un instrumento en forma de recomendación que establece principios y valores para hacer realidad las ventajas de esta tecnología y reducir los riesgos que conlleva.

Establece que lograr que la inteligencia artificial (IA), que avanza en diversos campos, sea un desarrollo científico que busque el bienestar general de la humanidad y no profundice diferencias e inequidades entre personas, culturas y países.

“La inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante en el funcionamiento cotidiano de la sociedad de maneras que frecuentemente no son aparentes, otras sí lo son, y que una vez implementadas tienden a volverse parte de lo usual, de lo diario, y no necesariamente se cuestionan. Eso intrínsecamente no es malo, si bien hay muchas áreas donde los beneficios son claros, pero como ha sucedido con otras transiciones tecnológicas, puede exacerbar desigualdades entre las personas y los países”, señaló el coordinador de la Investigación Científica (CIC) de la UNAM, William Lee Alardín.

La presentación de manera conjunta se llevó a cabo a distancia por parte de la Unesco, la UNAM –a través de la CIC–, la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible, el Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) y la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia.

Lee Alardín sugirió reflexionar sobre el uso presente y futuro de la inteligencia artificial y sus beneficios para la sociedad y en este marco la recomendación toca los riesgos y acciones que debemos tomar para modular los efectos, dirigiéndolos hacia los beneficios y alejándolos de los prejuicios lo más posible.

Al realizar la exposición, la directora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, Gabriela Ramos, detalló que el documento es un hito histórico en este organismo internacional, pues es una recomendación ambiciosa que hace una propuesta muy concreta para repensar la forma de gobierno de estas tecnologías, y de qué manera pueden contribuir a mejorar el bienestar de la población y reducir los riesgos.

Los valores que impulsa son: respeto, protección y promoción de las garantías individuales, las libertades fundamentales y la dignidad humana; prosperidad del medio ambiente y de los ecosistemas; garantizar la diversidad y la inclusión; así como vivir en sociedades pacíficas, justas e interconectadas.

Citó los diez principios que la integran: proporcionalidad y no causar daño; seguridad y protección; equidad y no discriminación; sostenibilidad, además de derecho a la intimidad y protección de datos.

Asimismo, supervisión y determinación humana; transparencia y explicabilidad; responsabilidad y rendición de cuentas; sensibilización y alfabetización; al igual que gobernanza y colaboración multisectorial y adaptativa.

En su oportunidad, el titular del PUDH, Luis Raúl González Pérez, consideró: “la inteligencia artificial atraviesa una etapa de gran crecimiento y desarrollo. El impacto de las máquinas inteligentes en la vida cotidiana de las personas es ya una realidad, por ello hay que debatir sobre los términos que desarrollan y operan estas tecnologías”.

Existe el imperativo de que no vulneren derechos humanos y preserven la dignidad de las personas como mandata esta Recomendación, comentó.

A su vez, la investigadora del Instituto de Física de la UNAM y coordinadora de Expertos de la Alianza Global sobre la Inteligencia Artificial (AGIA) en México (dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores), Ana María Cetto Kramis, calificó al documento de gran valor tanto por su contenido avanzado y sustancioso como por el proceso que condujo a su formulación y adopción por los Estados miembros, así como por el momento oportuno de su emisión.

“La inteligencia artificial es una herramienta que, bien utilizada, puede aportar enormes ventajas y beneficios a la humanidad. Si bien está en sus albores, ha dado ya muestras de su potencial. Pero como toda herramienta tecnológica de la modernidad, tiene el riesgo de ser usada con fines adversos que atentan contra la sociedad, los derechos humanos o el medio ambiente. Es esencial que se oriente hacia la solución de los problemas críticos de la actualidad”, aseguró.

La recomendación incluye varios capítulos orientados a la acción que abarcan: género, desarrollo y cooperación internacional, medio ambiente y ecosistemas, salud y bienestar social, comunicación e información y educación e investigación.