Zaldívar viola la Constitución; acosa Bonilla a Caliente; Delgado, como Peña: al baño

¿Pos no que eran distintos?

La ampliación de dos años a la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que el Senado aprobó violan la Constitución.

Así, sencillo.

Es absolutamente ilegal.

Es, parafraseando a Andrés Manuel López Obrador cuando se refirió al retiro de la candidatura que hizo el Instituto Nacional Electoral a Félix Salgado Macedonio, un atentado a la democracia.

Y al estado de derecho (eso lo digo yo).

El mandato de la Presidencia de la SCJN tiene una duración máxima de cuatro años.

Así lo señala el artículo 97 constitucional.

“Cada cuatro años, el Pleno elegirá de entre sus miembros al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior.

Y, según los expertos en derecho, no puede modificarse con una ley de segundo nivel, como hizo Movimiento Regeneración Nacional (Morena) el jueves, con apoyo de sus espadachines.

Se necesita, por ley, una reforma constitucional.

Y que la Cámara de Diputados lo vote.

No es un tema de ocurrencias.

Arturo Fernando Zaldívar Lelo de Larrea, presidente de la SCJN y quien se iría hasta 2024 y no 2022, como mandata la ley, debe rechazarlo.

Aunque haya declarado abiertamente ser admirador y fan de Andrés Manuel.

¿Qué espera para no permitir la violación de la Constitución?

Ayer, en su conferencia en Palacio Nacional, López Obrador se manifestó a favor de la ampliación del mandato “si contribuye a la consolidación de la Reforma Judicial”.

Con cara de sorpresa, como si no supiera lo que iba a suceder en el Senado, dijo estar de acuerdo.

-El presidente sabe todo, ha dicho y reiterado el tabasqueño, así que llamarse a sorpresa es una más de las ochenta mentiras o inexactitudes diarias que ya le midieron sus adversarios rabiosos en la matiné de Palacio.

Está claro que López Obrador quiere todo en sus manos.

Ahí, en la Corte, impuso a la esposa de José María Riobóo, su amigo, asesor y contratista consentido, Yasmín Esquivel.

Ya tiene la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), donde María del Rosario Piedra Ibarra, a la que impuso pese a no cumplir con el perfil, es un florero.

Ya tiene al presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife, pa’ la banda), José Luis Vargas Valdez, porrista oficial de Félix Salgado Macedonio y de Raúl Morón Orozco, a quienes el Instituto Nacional Electoral (INE) bajó de las candidaturas en  Guerrero y Michoacán, respectivamente, por… violar la ley.

Ahí mismo tiene al menos a otros tres magistrados.

En la Fiscalía General de la República (FGR) tiene al fiscal carnal, Alejandro Gertz Manero.

En la Fiscalía de la CDMX a su fiscal carnala -dicho por él- Ernestina Godoy.

Y, ahora, quiere el INE.

Tras la elección buscará una reforma para exterminarlo.

Y los que no controla, los mina.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) terminó a sus pies. Y quiere los órganos autónomos. Y se deshace de quien considera un estorbo.

Corrió a Mónica Macisse del Conapred, por invitar a Chumel Torres a un foro sobre discriminación, luego de que atacara a su hijo menor.

La lista es interminable.

Y las violaciones a la ley, también.

 

Bonilla acosa a Caliente

Jaime Bonilla Valdez ha ordenado una embestida en contra de Grupo Caliente, donde Jorge Hank Rhon, candidato a gobernador de Baja California por el Partido Encuentro Soldario, trabaja de dueño.

Ayer, en reunión por zoom, los abogados del grupo denunciaron que el actual gobernador, que quiso quedarse cinco años y compró a los diputados de la anterior legislatura para aprobarlo, denunciaron el decomiso de máquinas de los casinos.

El argumento: que son de contrabando, que no se pagaron impuestos.

La respuesta: son armadas en México, con piezas importadas.

Bonilla Valdez, que expropió el club Campestre porque los terrenos donde está son del estado, dice que los del hipódromo también se obtuvieron con trampas, cuando el PRI -de donde surgió Hank- gobernaba.

-Tiene miedo a perder, dicen.

 

Vámonos:

Mario Delgado, líder nacional  Morena, se refugió en el baño.

Sí, como Enrique Peña Nieto en 2012 en la universidad Iberoamericana.

¿Lo recuerda?

Con los farsantes de YoSoy132.

Ayer, cuando fue encarado en Tabasco, por vender las candidaturas -eso le decían-, se escondió en el baño… portátil.

 

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