La (des) igualdad salarial en el futbol

Claudia S. Corichi

La persistente presencia de mujeres en áreas de la salud, la educación, la ciencia y las artes se veía como un hecho cotidiano y normalizado en la sociedad mexicana, lo mismo que en algunas disciplinas deportivas, excepto el futbol.
Hace cinco años se creó la liga femenil que ha tenido gran aceptación entre el púbico aficionado. Como todas las actividades deportivas tuvo que hacer una pausa por la pandemia, pero las jugadoras han vuelto a la cancha y con ellas el señalamiento de muchas de nosotras sobre la desigualdad salarial con la liga varonil.
Se calcula que, en promedio los directivos de los equipos pagan entre 5 y 10 mil pesos mensuales a las futbolistas, una circunstancia que no es ajena a las mujeres silbantes de la liga. A los conocidos argumentos esgrimidos por los dirigentes de ese deporte respecto que los patrocinios, las entradas a los estadios y los derechos de televisión son más atractivos en la liga varonil, acaba de sumarse otro francamente insólito: el presidente de la Federación Mexicana de Futbol dijo a principios de julio que es injusto querer comparar el desarrollo económico entre hombres y mujeres, porque los clubes de los primeros tienen más de 100 años, mientras que los femeniles apenas cinco.
Si se atiende ese razonamiento, las mujeres que practican el balompié tardarían tres generaciones en ver igualados sus salarios con sus compañeros de club. En contraste, en febrero la selección nacional femenina estadunidense obtuvo la promesa de igualdad salarial en un nuevo convenio colectivo con la federación de futbol soccer de ese país.
En España se hizo un anuncio similar en junio; la selección femenina tendrá igualdad salarial respecto al representativo masculino según el acuerdo que tendrá vigencia por los próximos cinco años. En América Latina sólo Brasil ha seguido el ejemplo.
Recientemente, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos informó que la brecha del salario por hora y por género en el empleo formal ha registrado una disminución al pasar de 13.1% en 2018 a 12.2% en 2021; en el sector privado estudios señalan que por cada 100 pesos que gana un hombre, las mujeres perciben 73 pesos, una brecha salarial de al menos 27 por ciento, y para muestra un balón.
Afortunadamente es creciente el entusiasmo y fervor que ha despertado entre la afición mexicana el torneo femenil como se puede ver en las entradas masivas del público a los estadios, desestimando el argumento de que no genera ganancias.
Mientras en otras ligas avanzan, en México como en otras muchas actividades, está pendiente la igualdad salarial de ese popular deporte. El debate está en la cancha de la justicia.

@ClauCorichi
#BrechaSalarial